lunes 28 de noviembre de 2011

La resistencia


"Contra la vulgaridad y la zafiedad cotidianas, y contra el ruido y la furia de la codicia y la insensibilidad que quiere instalarse en nuestras vidas, contra todo eso, arte, y cultura, el mismo arte y la misma cultura que se nos quiere arrebatar. Y coros: Va pensiero, coño, haz algo. Vuela, pensamiento, y elévanos por encima de esta barbarie con traje de Armani."

Maruja Torres, un 27 de noviembre


miércoles 23 de noviembre de 2011

"¿El amor? Tal vez"


"A- No me digas que no no puedes decirme que no porque es un alivio tan grande tener amor de nuevo y tumbarse en la cama y ser abrazado y acariciado y besado y adorado  y tu corazón dará un brinco cuando escuches mi voz y veas mi sonrisa y sientas mi aliento en tu cuello y tu corazón se desbocará cuando quiera verte y te mentiré desde el primer día y te usaré y te joderé y romperé tu corazón porque tú rompiste el mío primero y me amarás más y más cada día hasta que el peso sea insoportable y tu vida sea mía y morirás sola porque cogeré lo que quiera y luego me iré y no te deberé nada siempre está ahí siempre ha estado ahí y no puedes negar la vida que sientes que le jodan a esa vida que le jodan a esa vida que le jodan a esa vida ahora te he perdido."
Ansia,  Sarah Kane
Traducción de Marina Sánchez 








"Sarah Kane a todas luces supera y transciende los presupuestos de la escena postmoderna; en el interés por comunicar, en la recuperación del discurso teatral, en la apropiación y la exploración de la palabra como elemento significante de primera magnitud, en la provocación y el compromiso con una realidad que no comparte y ante la que se posiciona de forma crítica"
Manuel F. Vieites


sábado 19 de noviembre de 2011





La ciudad entonces se tendió sobre mí
su peso de metal su olor a azufre 
su polvo antiguo bañando las cúpulas doradas
las puntas agudas como huesos 
esa nobleza turbia
cabalgando las largas avenidas
con un rastro de sangre
el aleteo de las nutricias pálidas
que levantan el templo destruido
los árboles de piedra
el río que nada sabe de los hombres
Y era la ciudad un silabeo 
con su calor de bestia
un calor de tierra de verano
un aliento pardusco 
La hidra que me abraza
que acaricia con cien lenguas mis piernas
que mide mi cintura  
que sostiene mi pecho
cuenta mis músculos 
ablanda mis huesos con saliva
me desmembra despacio dulcemente
Y la ciudad tenía un canto grave 
temblando en el asfalto
el asfalto blando como la carne 
creciendo en el rugido
como si un peso hubiera sacudido su centro
Y truena la ciudad 
se resquebraja inútil en la cresta
y grita con mi voz
y se desploma
su peso sobre mí
como una lápida
(el magma tembloroso de las luces naranjas
la plata restallando
en las oscuras nubes de tormenta )
Una mujer se abre paso hasta tu vientre
aparta los cadáveres las algas
te cuenta las costillas de piedra 
se detiene bajo la luz acuática
anestesia el dolor
aparta el grito
ciudad de todas las ciudades
Y te vence

domingo 23 de octubre de 2011

"prepárate porque ya estoy hablando solo"



"(...) La desesperación, la gran desesperación, más poderosa
que el amor y la muerte, 
la desesperación, llena de música, de agua envenenada, 
de vino corrompido, 
la desesperación y la lujuria y las ilusiones y la fiebre y la maldad. 
¿Qué es toda esta mierda de palabras antiguas, no sabes otras palabras?
¿vino corrompido, eso se te ocurre?¿es este tu don poético?
¿las palabras viejas, hediondas, marchitas, has dicho 'marchitas',
cómo puedes ser tan cursi?
Cómo he amado la poesía.
Cómo la he odiado por no estar conmigo ahora.
No soy suficiente para ella.
Es por culpa de la vida que llevo, seguro que es eso."


Manuel Vilas, fragmento de "Resurrección", del poemario Resurrección







viernes 14 de octubre de 2011

"Y como no puede recordar, no puede olvidar"



"De buenas a primeras empezó a menear la cabeza, como en señal de reproche, levantó su puño diminuto y me amenazó con él desde donde estaba. Al primer instante este movimiento me resultó ridículo, pero pronto no pude soportarlo más: me levanté y me acerqué a ella. Su rostro reflejaba una desesperación que resultaba intolerable en la cara de una niña."

Fiodor M. Dostoyevski, "Visita a Thion (La confesión de Stavrogin)", 
capítulo suprimido de Los demonios


"El capítulo que sigue fue descubierto en 1921 entre los papeles recogidos por la viuda del novelista, Anna Griegorievna Dostoyevskaya (...). El director de la revista mensual Russkii Vestnik (El Heraldo Ruso), M. N. Katkov, se negó a incluirlo en la versión original de Los demonios, que empezó a publicarse en el número de febrero de 1870. Dostoyevski pensó en varias revisiones del capítulo para salvar las objecciones de Katkov, pero fue en vano. Cuando en 1873 salió a la luz la primera edición en libro de la novela, el capítulo (que hubiera seguido al VIII de la segunda parte) quedó eliminado; y lo propio sucedió en las ediciones siguientes."

Nota al apéndice de Los demonios que precede a la 
"Visita a Thion (La confesión de Stavrogin)"
 en la edición de Alianza Editorial de 1984 
con traducción e introducción de Juan López-Morillas




"A menos que el crimen de Stavrogin pudiera volver a contarse, su personaje seguiría siendo demasiado enigmático, su desesperación espiritual excesiva y su suicidio al final del libro inmotivado. (...) El libro resultante -por grande que sea- no es el que a Dostoievski le hubiese gustado escribir y, lo que es más, (...) aunque contamos con el texto del capítulo suprimido, este no puede reinsertarse así como así en el libro debido a la cantidad de revisiones que Dostoievski tuvo que hacer posteriormente en el contexto."

J. M. Coetzee, Costas extrañas


"De pie, bajo el león de Denfert, Isabelle me miró:
- Ya sé por qué Stavroguin se portaba como un loco en Los demonios."

La petite marchande de prose (La pequeña vendedora de prosa), 
Daniel Pennac 


A Los demonios le arrebataron la memoria. La mutilación es tan notable que una siente que al libro le falta el corazón, percibe el hueco (¿qué tamaño?¿qué forma?) que habita sombríamente el mismo centro de las páginas. A Stavrogin le arrebataron más que eso, él perdió la posibilidad de perdón, pues sin crimen (sin el crimen que sólo él conoce) la expiación es inútil. Pero Matriosha, la niña, es la gran herida. No reconocieron el valor del gesto de "su puño diminuto". Tampoco la materialización de esa "desesperación que resultaba intolerable" (su decisión, si es que un niño puede saber el peso de su propia vida, es la transgresión completa de la infancia). Además, además, tuvieron el valor de arrancarle el recuerdo. Y ahora Matriosha no sabe qué es lo que tiene que olvidar, qué tiene que extirparse ella, a sí misma, con sus propias manos. 




viernes 2 de septiembre de 2011

etimologías


Del latín ilustre,
decía el marco sobre la cabecera de la cama.
Translúcida era obvio.
La sangre dejó su propio peso dulce,
no no onomatopéyico como gotas de agua
horadando la piedra.

Más tarde me impusieron la ciudad,
me arrancaron la tierra
todos los cuerpos excepto el tuyo
y yo abracé el bautismo.
Cuando hablaban de vísceras
veía
los peces recién muertos manchando de rojo el fregadero.

Después me vi dormir sobre mi nombre.
Me despertó la luz
El desconcierto del brazo, del reloj.







lunes 16 de mayo de 2011

de aracne y palas o para qué sirven los maestros



"Encontré en Inglaterra a un niño que, un día, preguntó a su padre: '¿Saben los padres siempre más que sus hijos?'
- Sí, respondió el padre.
- ¿Quién inventó la máquina de vapor?, preguntó entonces el hijo.
- James Watt, dijo el padre.
- ¿Y por qué no fue el padre de James Watt quien la inventó?"


Bernard Blanc, Las metamorfosis de Ovidio