Esta tarde he ido a la librería. He pasado 30 minutos ante las baldas, 30 minutos quieta. En 30 minutos, los teléfonos de la redacción suenan 40 veces (escribo en el reverso de la agenda del día). He pasado 30 minutos tratando de encontrar un nombre entre cientos de nombres que no conozco o que apenas recuerdo, tratando de encontrar una palabra entre tantas palabras extranjeras. Roger Wolfe me ha llamado, eh, tú y yo nos conocemos. Le he elegido como a aquel compañero de trabajo o de estudios casi desconocido, que en una fiesta, 20 años después, te salva de tener que enfrentarte a los extraños. He pagado por él y por T. S. Eliot, el maestro que no me quiso en clase.
En la calle, el viento de Madrid barría el verano. He comprado tabaco, como antes. "Fumar. Ensimismarse. Volver a los inicios [yo, que nunca he dejado los inicios]. Sentarse. Sentarse y esperar". He esperado. Una paloma se ha acercado a mí, le he dicho que no tenía comida para ella. Luego he vivido. Algo más tarde me he sentado a contarlo.
"ama tus ojos que pueden ver,/ tu mente que puede oír/ la música, el trueno de las alas/ ama al cisne salvaje."
miércoles, 7 de agosto de 2013
miércoles, 8 de agosto de 2012
"Il faut être absolument moderne"
“(...) Esto fue hace veintiún años y estoy pensando en la amarga meditación que se me metió en la cabeza un día, al regresar, mientras hacía mis dos cruces sobre la cañería. Se me había ocurrido que yo ya era un año mayor que Keats cuando éste murió y que también había escrito muchos versos, pero que ninguno tenía valor. Había imitado y vuelto a imitar, y eso era todo.
Nunca he sido ambicioso, pero resultaba de cualquier manera desagradable no haber logrado nada, pero nada exactamente, en la única dirección que me interesaba permanentemente. Hay momentos en que uno olvida que el valor de la vida es la vida, y que cualquier otro logro es, en comparación, de muy poca importancia. Era ésa una de tales veces y todavía puedo saborear su particular amargura. Era aún bastante joven a mis veintisiete.(...)
Quizás ésta era la forma de obtener la originalidad: adivinar hacia dónde iba la literatura y llegar primero. Lee con cuidado a tus contemporáneos, traza su plan de acción; apúrate entonces y haz lo que ellos harán el año que viene. Y si ellos se inspiraban en Francia, yo podía leer francés tan bien como cualquiera. (...)
Pero en ese entonces, mientras olía la miel silvestre a la mitad de caballete y meditaba acerca de la dirección de la poesía moderna, mi desaliento se oscureció. (...) ¿en qué podría beneficiarme conocer la dirección por la cual transitaba la poesía moderna, si no me gustaba esa dirección? Era como arrancarse los ojos para cultivar el sentido del oído o cortarse la mano derecha para desarrollar la izquierda. Estas austeridades no eran para mí: la originalidad por amputación me parecía demasiado dolorosa. (...)
Deposité el haz y la leña y permanecí triste junto a la cabeza del puente. La niebla del mar subía por el barranco, pulsando entre los pinos, el aire olía a mar y resina de pino y a yerbabuena; mi mujer y mi perro estaban conmigo... y yo estaba ahí parado como un pobre literato olvidado de Dios mientras tomaba mi decisión final de no convertirme en un 'moderno'. No quería volverme ligero y fantástico, abstracto e ininteligible.
Comencé a escribir este libro (Tamar) tres o cuatro años después. Ya había entonces superado mi inmadurez y no me detenía a pensar si los versos eran originales o seguían una tendencia, o encontrarían a un lector. Tampoco he vuelto a considerar si merecen encontrarlo."
Robinson Jeffers, Introducción para una nueva edición de Tamar y Roan Stallion
lunes, 30 de abril de 2012
La selva oscura
<<"(...) Cómo el amor a Lanzalote hiriera,
por deleite, leíamos un día:
soledad sin sospechas la nuestra era.
Palidecimos, y nos suspendía
nuestra lectura, a veces, la mirada;
y un pasaje, por fin, nos vencería.
Al leer que la risa deseada
besada fue por el fogoso amante,
éste, de quien jamás sere apartada,
la boca me besó todo anhelante.
Galeoto fue el libro y quien lo hiciera:
no leímos ya más desde ese instante".>>
por deleite, leíamos un día:
soledad sin sospechas la nuestra era.
Palidecimos, y nos suspendía
nuestra lectura, a veces, la mirada;
y un pasaje, por fin, nos vencería.
Al leer que la risa deseada
besada fue por el fogoso amante,
éste, de quien jamás sere apartada,
la boca me besó todo anhelante.
Galeoto fue el libro y quien lo hiciera:
no leímos ya más desde ese instante".>>
Dante Alighieri, Comedia. Infierno, Canto V
viernes, 13 de abril de 2012
El río oscuro no es el agua revuelta
"NOVIA.- ¡Porque yo me fui con el otro, me fui! (Con angustia). Tú también te hubieras ido. Yo era una mujer quemada, llena de llagas por dentro y por fuera, y tu hijo era un poquito de agua de la que yo esperaba hijos, tierra, salud; pero el otro era un río oscuro, lleno de ramas, que acercaba a mí el rumor de sus juncos y su cantar entre dientes. Y yo corría con tu hijo, que era como un niñito de agua fría y el otro me mandaba cientos de pájaros que me impedían el andar y que dejaban escarcha sobre mis heridas de pobre mujer marchita, de muchacha acariciada por el fuego. Yo no quería, ¡óyelo bien!, yo no quería. ¡Tu hijo era mi fin y yo no lo he engañado, pero el brazo del otro me arrastró como un golpe de mar, como la cabezada de un mulo, y me hubiera arrastrado siempre, siempre, siempre, siempre, aunque hubiera sido vieja y todos los hijos de tu hijo me hubiesen agarrado los cabellos!"
Bodas de sangre, Federico García Lorca
Sobre las fuerzas superiores, sobre la voluntad, "no soy lo que soy, soy lo que hago", sobre la lengua ritual, primaria, primigenia, sobre las raíces, sobre lo enraizado, sobre los centros, sobre eso que viene de las tripas. Deseando volver a la página en blanco. Deseando.
lunes, 28 de noviembre de 2011
La resistencia
"Contra la vulgaridad y la zafiedad cotidianas, y contra el ruido y la furia de la codicia y la insensibilidad que quiere instalarse en nuestras vidas, contra todo eso, arte, y cultura, el mismo arte y la misma cultura que se nos quiere arrebatar. Y coros: Va pensiero, coño, haz algo. Vuela, pensamiento, y elévanos por encima de esta barbarie con traje de Armani."
Maruja Torres, un 27 de noviembre
miércoles, 23 de noviembre de 2011
"¿El amor? Tal vez"
"A- No me digas que no no puedes decirme que no porque es un alivio tan grande tener amor de nuevo y tumbarse en la cama y ser abrazado y acariciado y besado y adorado y tu corazón dará un brinco cuando escuches mi voz y veas mi sonrisa y sientas mi aliento en tu cuello y tu corazón se desbocará cuando quiera verte y te mentiré desde el primer día y te usaré y te joderé y romperé tu corazón porque tú rompiste el mío primero y me amarás más y más cada día hasta que el peso sea insoportable y tu vida sea mía y morirás sola porque cogeré lo que quiera y luego me iré y no te deberé nada siempre está ahí siempre ha estado ahí y no puedes negar la vida que sientes que le jodan a esa vida que le jodan a esa vida que le jodan a esa vida ahora te he perdido."
Ansia, Sarah Kane
Traducción de Marina Sánchez
"Sarah Kane a todas luces supera y transciende los presupuestos de la escena postmoderna; en el interés por comunicar, en la recuperación del discurso teatral, en la apropiación y la exploración de la palabra como elemento significante de primera magnitud, en la provocación y el compromiso con una realidad que no comparte y ante la que se posiciona de forma crítica"
Manuel F. Vieites
sábado, 19 de noviembre de 2011
La ciudad entonces se tendió sobre mí
su peso de metal su olor a azufre
su polvo antiguo bañando las cúpulas doradas
las puntas agudas como huesos
esa nobleza turbia
cabalgando las largas avenidas
con un rastro de sangre
el aleteo de las nutricias pálidas
que levantan el templo destruido
los árboles de piedra
el río que nada sabe de los hombres
Y era la ciudad un silabeo
con su calor de bestia
un calor de tierra de verano
un aliento pardusco
La hidra que me abraza
que acaricia con cien lenguas mis piernas
que mide mi cintura
que sostiene mi pecho
cuenta mis músculos
ablanda mis huesos con saliva
me desmembra despacio dulcemente
Y la ciudad tenía un canto grave
temblando en el asfalto
el asfalto blando como la carne
creciendo en el rugido
como si un peso hubiera sacudido su centro
Y truena la ciudad
se resquebraja inútil en la cresta
y grita con mi voz
y se desploma
su peso sobre mí
como una lápida
(el magma tembloroso de las luces naranjas
la plata restallando
en las oscuras nubes de tormenta )
Una mujer se abre paso hasta tu vientre
aparta los cadáveres las algas
te cuenta las costillas de piedra
se detiene bajo la luz acuática
anestesia el dolor
aparta el grito
ciudad de todas las ciudades
Y te vence
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